
Limpieza de patios: cómo vencer el clima húmedo
La humedad atlántica trae verdín, moho y velos que vuelven resbaladizo el patio y apagan los colores del suelo, los escalones y las vallas.
Leer el artículoEl clima húmedo favorece algas y mohos que tiñen de verde el granito y los adoquines. Con una técnica correcta se eliminan sin dañar la superficie ni vaciar las juntas.


Este es el proceso que usamos en nuestros trabajos y vídeos: método progresivo, presión controlada y resultados uniformes.
Barre hojas y polvo. Mezcla agua templada y jabón neutro (pH 7–8). Cepilla en cruz, en horizontal y en vertical, y aclara con abundante agua. En muchas zonas con poca suciedad será suficiente.
Repite con jabón y, si hace falta, añade percarbonato sódico para potenciar sin cloro. Deja actuar 10–15 minutos sin que se seque, cepilla y aclara.
En los vídeos usamos una Anova HG3000, pero lo importante no es la máquina, sino cómo se aplica.
Tras 24–48 horas de secado, un hidrofugante transpirable (acabado natural o efecto mojado) reduce la reaparición del verdín y facilita el mantenimiento. Aplícalo en capas finas y uniformes, siguiendo las instrucciones del fabricante.
Tras la limpieza a fondo, dedica 15–20 minutos al mes a un repaso ligero: barrer, aclarar con agua a baja presión y fregar con jabón neutro las zonas con sombra o poca ventilación. Si el invierno ha sido muy húmedo en Pontevedra o Vigo, añade una pasada con percarbonato muy diluido y un cepillado suave para que el biofilm no arraigue.
Revisa también desagües y pendientes: el agua estancada acelera las algas. En patios con árboles, una malla en otoño reduce la hojarasca y los taninos que manchan. Con la hidrolimpiadora, marca una franja de referencia y compara el tono para no comerte el árido sin darte cuenta. Si sellas, respeta los tiempos de secado: dos capas finas protegen más que una gruesa.
Empieza siempre por lo suave y sube la intensidad solo si hace falta. Con técnica uniforme y presión controlada, el granito y los adoquines recuperan su aspecto sin riesgos.
Es la más equilibrada (25°) para suelos. Para suciedad extrema, prueba el turbo a mayor distancia.
Controla la distancia más que el manómetro. Si ves pérdida de tono o árido expuesto, te estás acercando demasiado.
Mantenimiento ligero mensual y limpieza a fondo una o dos veces al año. En zonas húmedas de Pontevedra y Vigo, con más frecuencia.
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El clima húmedo de las Rías Baixas favorece el verdín y el ennegrecimiento de la piedra. Tras limpiar, el paso clave para que el resultado dure es un hidrófugo que repele el agua sin «plastificar» la superficie.
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