
Limpieza de granito y adoquines: adiós al verdín
El clima húmedo favorece algas y mohos que tiñen de verde el granito y los adoquines. Con una técnica correcta se eliminan sin dañar la superficie ni vaciar las juntas.
Leer el artículoEl clima húmedo de las Rías Baixas favorece el verdín y el ennegrecimiento de la piedra. Tras limpiar, el paso clave para que el resultado dure es un hidrófugo que repele el agua sin «plastificar» la superficie.

En nuestros trabajos usamos Sikagard-711 ES: un tratamiento de silano-siloxano incoloro y transpirable, apto para piedra, mortero, ladrillo y hormigón. Protege de la lluvia y retrasa el crecimiento de musgos, algas y líquenes.
Elimina polvo, verdín y restos sueltos. Si hubo mucha colonización, desinfecta con oxígeno activo y aclara a conciencia. Deja secar 24–48 horas, según el clima. Un soporte limpio y seco es clave para que el hidrófugo penetre.
Haz una prueba en una esquina discreta para comprobar que no cambia el tono; algunas piedras muy sensibles pueden oscurecer un poco. Protege cristales, carpinterías y plantas, y cubre zócalos y metales.
Aplica de arriba abajo con rodillo de pelo corto, brocha o pulverizador a baja presión, mojando de forma homogénea, sin charcos ni chorretones. Consumo orientativo en piedra: 300–500 g/m², según la porosidad. Evita el sol directo y las corrientes fuertes.
En piedra muy porosa, como la mampostería antigua o el perpiaño, trabaja en franjas estrechas y húmedo sobre húmedo para favorecer la penetración y evitar marcas. Limpia los excesos antes de que curen.
En soportes muy absorbentes o con mucho verdín previo, aplica una segunda capa cuando haya desaparecido el verdín residual. Mejora la barrera frente al agua y frena la vuelta del biofilm.
Limpia las herramientas enseguida con disolvente y protege de la lluvia unas horas, hasta que esté seco al tacto.
Tras una limpieza correcta y con el soporte seco, el hidrófugo da una defensa duradera frente a la humedad y mantiene el aspecto natural de la piedra. Si quieres que lo apliquemos nosotros, pídenos presupuesto.
En condiciones normales retrasa el crecimiento de musgos, algas y líquenes al menos 3 años, según la exposición y el mantenimiento.
Es incoloro y no forma película. En piedras muy sensibles puede notarse un ligero oscurecimiento, por eso se hace una prueba antes.
No. No está indicado para superficies horizontales ni para zonas en contacto permanente con agua.
Con brocha, rodillo o pulverizador a baja presión, siempre sin diluir. Consumo orientativo en piedra: 300–500 g/m².
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El clima húmedo favorece algas y mohos que tiñen de verde el granito y los adoquines. Con una técnica correcta se eliminan sin dañar la superficie ni vaciar las juntas.
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